Las promesas electorales que López Obrador deberá encarar como presidente

Ciudad de México .- Transcurridos casi dos meses desde que ganó las elecciones mexicanas, Andrés Manuel López Obrador está perfilando la que será su Presidencia a partir del 1 de diciembre y en la que no cabrán algunas de las promesas que hizo durante la campaña electoral.

La larga transición de cinco meses se está caracterizando por un perfil bajo del presidente saliente, Enrique Peña Nieto, que contrasta con la actividad frenética de López Obrador, quien continuamente ofrece ruedas de prensa, se reúne con su gabinete o recibe delegaciones internacionales.

Pero durante este tiempo parece haber dejado aparcadas algunas de sus promesas electorales, ya sea por el discurso moderado que ha adoptado desde su victoria o por las dificultades para llevarlas a cabo.

El líder izquierdista se había erigido como un firme opositor de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (NAIM), la infraestructura más ambiciosa del mandato de Peña Nieto, por considerarla muy costosa y dañina para el medio ambiente.

Por ello, López Obrador había propuesta frenar en seco las obras del aeródromo, iniciadas en 2014 y con un costo previsto de 13.000 millones de dólares.

Sin embargo, en la recta final de campaña matizó su postura en un foro con empresarios del sector turístico y abrió la puerta a revisar el proyecto en lugar de cancelarlo de forma inmediata.

El pasado viernes, el presidente electo aclaró finalmente la postura de su gobierno, que pasará por una consulta ciudadana y vinculante para que los mexicanos decidan si la magna obra de Peña Nieto debe seguir adelante o debe ser cancelada.

Uno de los lemas que ha abanderado López Obrador en los tres comicios presidenciales en los que concurrió es el de echar de las instituciones a la llamada “mafia del poder”, en referencia al establishment del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del conservador Partido Acción Nacional (PAN).

Es por ello, que el izquierdista decepcionó a muchos de sus propias filas cuando anunció que situará al frente de la Comisión Federal de Energía a Manuel Bartlett, quien fuera secretario de Gobernación durante la presidencia del priista Miguel de la Madrid (1982-1988). EFE

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